Wednesday, December 03, 2008

La manipulación psicológica de la población y la desintegración social

Por Tcnel. (R) Santiago Roque Alonso.

Se trata de procedimientos y técnicas para favorecer la desintegración o descomposición social, quebrar la moral de las naciones y de sus líderes, así como influir sobre la mente humana y, por ese medio, modificar las percepciones del individuo alterando sus creencias e ideas. No es nuestro objetivo hacer una demostración exhaustiva de la existencia de estas verdaderas armas, para el control de las masas o de las poblaciones. Simplemente nos limitamos a reseñar su existencia y el rol que juegan en el comportamiento y en la conducta colectiva de un país.


La investigación psicológica aplicada al control de las masas.

El principal responsable en Occidente, especializado en este tipo de investigaciones y del desarrollo de la planificación operativa, sería el Instituto Tavistock de Relaciones Humanas (Londres) y sus sucursales en Estados Unidos, así como numerosas colaterales y subsidiarias tales como la Rand Corporation, el Centro de Investigación Stanford, el Instituto Hudson, la Fundación Heritage, etc.. En este punto no debería descartarse la mutua colaboración entre esas organizaciones con el Instituto de Psico-relaciones y el Departamento de Psico-corrección de la Academia Médica, ambos de la ciudad de Moscú, inclusive durante el período en que existía la comunista Unión Soviética.

El Instituto Tavistock inició sus actividades en Londres en 1921, con el objeto de estudiar la “neurosis de guerra”, causada principalmente por los largos e intensos bombardeos de artillería durante la Primera Guerra Mundial y para establecer el “punto de ruptura” del equilibrio psicológico de las personas sometidas a un estrés muy intenso. Estudios que posteriormente se ampliaron a la investigación de la conducta y del comportamiento humano, no sólo para casos de guerra, sino para la actividad general del hombre, a efectos de ejercer el control y manipulación de las personas, siguiendo la línea freudiana.

En otras palabras, de la investigación que realizan esos centros se derivan técnicas para quebrar las condiciones de fortaleza de los individuos, de forma tal que queden incapacitados o condicionados, de manera que puedan ser fácilmente manipulados por los operadores. Para ello, se esfuerzan en romper la unidad familiar y destruir los principios inculcados en el hogar relacionados con la religión, el honor, el patriotismo y la conducta sexual.

El rol de los medios de comunicación masivos, la música y la droga.

Estas técnicas se ejecutan, principalmente, a través de los medios de comunicación masivos, la educación, las distintas formas de entretenimiento, la manipulación de la opinión pública y la inducción de la narco-contracultura. En este sentido, es sorprendente el grado de desinformación que evidencian personas que, en las últimas décadas, asumieron algún tipo de responsabilidad en la dirección política, educativa o cultural del Estado. Muchas de ellas, atribuyen erróneamente a la subversión marxista y a la acción soviética, la implantación en nuestra sociedad de numerosas tendencias, actitudes y costumbres, especialmente entre la juventud –las que comenzaron a despuntar en los años setenta- y que hoy son moneda corriente en el comportamiento y manifestaciones individuales y colectivas. Es que no saben o no se han preocupado por investigar: la mayor parte de esas manifestaciones se originaron en los centros de poder del “occidente cristiano”, fueron planeadas, diseñadas y puestas en práctica por occidentales, demócratas y capitalistas.

Por ejemplo, eso sucedió en los años sesenta con el fenómeno de los “beatles” y de sus composiciones de música atonal, que induce a la adopción de manifestaciones violentas e incontroladas. En combinación con la realización de los grandes festivales de música “rock”, fueron parte de un experimento social que sometió a grandes sectores de la población a un proceso de lavado de cerebro del cual ni siquiera fueron conscientes. Por otro lado, la estridencia y las particularidades de la nueva música, juntamente con el ambiente permisivo e incontrolable de esos festivales, obraron como introductores masivos de la cultura de la droga entre la juventud norteamericana.

Sin lugar a dudas, los medios de comunicación masivos - Radio, TV, cine, diarios, revistas, editoriales, etc.- tienen un rol muy significativo para el ejercicio y logro del control mental de la población. Como sucede en casi todos los países que se encuentran controlados por el Poder del Dinero y de la Usura Internacional, los medios de comunicación no responden a los respectivos intereses nacionales, sino que están bajo su control directo o indirecto. Es así como, a través de las mencionadas operaciones y técnicas psicológicas, de los contenidos educativos, de los temas y conductas a que somos inducidos inadvertidamente, vamos siendo condicionados -como lo expresaba Alfonso X, el Sabio- para “entretenernos de tal forma en el laberinto cotidiano que nos crean, como para que terminemos siendo incapaces de levantar la cabeza y ver a quien nos sojuzga”.

En parte, la aplicación de dichas técnicas psicológicas inadvertidas –sumadas a nuestros defectos y debilidades- podría explicar la pasividad, inmovilidad y la paralización de la inteligencia y de los sentimientos del pueblo argentino, que vive como anestesiado e indiferente a su destino de esclavitud que le está siendo impuesto desde hace varios años.

Y esto entra en clara contradicción con la situación que se vive, ya que nunca como hoy, las condiciones fueron tan propicias para capitalizar la restauración o reconquista de la Patria. Sin embargo, nunca como hoy los sectores nacionales carecen de presencia en el pueblo; nunca como hoy nuestras ideas son ignoradas e impenetrables en nuestra población; nunca como hoy impera la desarticulación organizativa y la confusión ideológica, en los métodos, procedimientos y objetivos a perseguir. En síntesis: nunca como hoy somos tan pocos y estamos tan solos los que resistimos la opresión.

Las estrategias de “tensión social” y de “penetración de largo alcance”.

En tal sentido, sin pretender atenuar la responsabilidad principal que objetivamente tenemos los propios argentinos en la decadencia de nuestro país -atribuibles a nuestra incapacidad y a la venalidad/traición de las clases llamadas “dirigentes”- no debería descartarse que el desarrollo de las “estrategias de tensión” y de “penetración de largo alcance” experimentadas sobre nuestra población, hayan contribuido a agravar el adormecimiento, docilidad y dislocación actual del pueblo argentino mediante:

-El desmantelamiento o desaparición de las ideas y de la identidad nacional sin ningún tipo de protestas.

-El cuestionamiento sistemático de la historia y de los próceres fundadores de la nacionalidad.

-La provocación de situaciones que generan cansancio moral, psicológico y tristeza.

-La pérdida de la capacidad para detectar y resistir futuras sorpresas y conmociones.

-El sometimiento de la población a cada vez más frecuentes períodos de conmoción psicológica.

-El fomento de la apatía y de la pérdida de confianza.

-La creación y manejo, en distintas fases, de cualquier tipo de fenómenos disociadores.

-La presentación de centenares de opciones diarias para decisión de la población, saturando su capacidad de elección y, simultáneamente, provocando que toda información sea rechazada, a menos que la motivación pueda ser claramente percibida.

-La desinformación y la difusión de noticias falsas e incompletas.

-La quiebra de la moral a través del manejo de diferentes formas de terror y la consecuente dosificación de los miedos individuales y colectivos (desempleo, falta de alimentos y vestidos, carencia de asistencia médica, falta de remedios para tratamientos, inseguridad, falta de educación, etc.).

-La promoción del “opio de las masas” a través de la adicción prolongada, reiterada y obsesiva a los espectáculos deportivos, al sexo indiscriminado, a la música rock o bailantera.

-El fomento de la conducta indecorosa como norma social o sea: la eliminación de los valores como puntos de referencia y de contención moral.

-El estímulo de la resignación, el derrotismo y de la sensación de que nada más se puede hacer o de que todo está perdido.

-La pérdida de la capacidad de lectura, concentración, interpretación y abstracción, con la consiguiente reducción de la cantidad de palabras que son usadas en el lenguaje coloquial.

-La creación de vocablos nuevos y la modificación frecuente del sentido de las palabras.

-De esta forma, a medida que la población se va saturando de conmociones o “shocks”, por ser éstos cada vez más frecuentes y de menor duración, también va incrementando el “estrés” colectivo, dado que pierde la capacidad para superarlos. Entonces el pueblo queda perplejo, inmóvil, paralizado, anestesiado, dislocado; es decir sin capacidad de razonar ni de actuar.

Las técnicas de “tensión social”.

En general, la aplicación de estas técnicas de agresión psicológica o de control mental masivo o de lavado de cerebro, sobre grandes grupos poblacionales se realiza en tres fases, las cuales se desarrollarán siguiendo un ejemplo esquemático basado en el problema de la “inseguridad”:

Primera Fase (Superficialidad)
El grupo social tomado como blanco se defiende a sí mismo utilizando eslóganes. Falla en la identificación de la fuente, origen o causa de la crisis o problema. Por consiguiente, no hace nada para enfrentarla, con lo cual la crisis persistirá.

Ejemplo: “el problema se origina en la falta de trabajo”; “la policía no es competente”; “es debido al régimen carcelario del 2 x 1”; “todo se debe a las leyes benignas”; “en la justicia no se puede confiar”; “son todos corruptos”; etc.

Segunda Fase (Fragmentación)
El grupo social tomado como blanco continúa soportando la crisis, con o sin reconocimiento del origen o causa de la crisis o problema, sin que la misma se revierta y, por el contrario, progresivamente se va rompiendo el orden social, en la medida que se hace más intensa.

Ejemplo: El sector social que no está afectado directamente actúa pasivamente y su conclusión es: “Gracias a Dios que estamos lejos de los barrios pobres o de las villas”; “la comisaría de la zona es muy buena”; y se desentiende de la suerte de los que están más perjudicados. En cambio, el sector social afectado, efectúa protestas callejeras, no sale de noche, no lleva dinero ni alhajas; coloca rejas en todas las aberturas; blinda las puertas; ilumina alrededor de la casa, incrementa el número de custodias, etc.

Tercera Fase (Disociación o fractura)
Ante la quiebra del orden social y el agravamiento de la crisis o problema, los grupos sociales deciden por si mismos, se niegan a aceptar o a convivir con la crisis inducida y adoptan una respuesta no adecuada, dado que el origen o causa de la crisis no fue identificada. Fundamentan su decisión con argumentos elementales y actitudes disociadoras.

Ejemplo: Se conforman distintos grupos, según la amenaza que cada uno soporta, y comienzan a armarse y a defenderse por sí mismos. Se desconfía de las personas por su aspecto exterior, motivando situaciones de discriminación. Se limita el movimiento y/o se prohíbe el acceso a determinados lugares y en ciertos horarios. Se reacciona desproporcionada y preventivamente frente a la menor sospecha. Cada grupo, que se siente amenazado por la agresión, delimita su área de seguridad y de exclusión respecto a los grupos sociales que considera y sospecha como delincuentes. Éstos, a su vez, hacen lo mismo en función de las zonas donde habitan y controlan, impidiendo y sancionando todo acceso o penetración de cualquier extraño a su grupo social. Esto está ocurriendo simultáneamente en el conurbano bonaerense, tanto en las zonas de mayor poder adquisitivo como en las de mayor pobreza.

La aplicación de dichas técnicas psicológicas inadvertidas –sumados nuestros defectos y debilidades como sociedad nacional- podría explicar la pasividad, inmovilidad y la paralización de la inteligencia y de los sentimientos del pueblo argentino, que vive como anestesiado e indiferente a su destino de esclavitud que le está siendo impuesto desde hace años.
Bibliografía:
Coleman, John, Dr.; The Committee of 300; WIR, Carson City; EE.UU.; 1997.
Minnicino, Michael J.; El nuevo oscurantismo: la escuela de Francfort y la “pureza política”; Benengeli; 2do Trimestre de 1994;
Sewén, Peter; Beatles, Rock & Roll and Mind Control; http://mercury.spaceports.com/-persewen/influential_rock_music.htm
Icke, David; Tavistock Institute of human relations; http://www.profreedom.free4all.co.uk/%20tavistock.html
Tavistock-The best kept secret in America; http://www.nidlink.com/-bobhard/tavistock.html

Saturday, July 26, 2008

Si mataras.

Los diez mandamientos diseñados por Moisés constituyen una compleja clave prohibitiva y, al ser enumerados correlativamente, no dejan claro si existe o no una categorización de lo prohibido: ¿el primer mandamiento es más importante que el décimo o los diez mandamientos tienen el mismo valor?Resulta evidente que, en la realidad de los hechos, es el quinto mandamiento (“No matarás”) el que más conflictivamente legisló las conductas humanas, obligando a cada individuo a elegir entre la transgresión o el cumplimiento de la ley. La mayor parte de los seres humanos que acataron la ley fueron capaces de transgredir los otros nueve mandatos sin que se atreviesen jamás a matar a un semejante. Sólo aquellos que han matado saben que jamás se mata a un “semejante” (tal cosa sería un suicidio, que ocasionalmente se comete) sino que siempre se elimina a un “diferente”.Es decir, alguien que no acepta ser como yo quiero que sea, alguien que se niega a ver el mundo tal como yo lo veo, alguien que con sus actos, su aspecto físico, sus ideas, se diferencia de mí. En realidad, los restantes mandamientos son sólo la apoyatura ideológica, el desarrollo dramático del “¡no me mates!”.No desearás la mujer de tu prójimo, para no matarlo. Honrarás padre y madre, para no matarlos.La invención de la ley, la necesidad de dictarla, parece señalar la evidencia de que el acto de matar es una actividad humana natural a la que es necesario limitar.Son mandatos. No se trata de una ética invitación a ajustar la conducta, orientándola hacia una natural tendencia pacífica del hombre. Son órdenes que representan a un mando y que, por tanto, pueden acatarse o desobedecerse.El acatamiento a esa imposición legislada impide la elección y crea en el acatador la paulatina tendencia a la discapacidad: no puede ejercer su derecho a matar, supuestamente tan natural como su derecho a caminar.Sin embargo, el mandato admite la excepción a la ley: la guerra, esa parodia siniestra que se disfraza y manipula la violencia natural para seleccionar a quienes se mata. Un individuo que en su vida privada es incapaz literalmente de matar una mosca, en cuanto se lo ordena el mandato se convierte en el más feroz de los asesinos: mata en el anonimato, a hombres desconocidos, sin motivaciones personales que lo vinculen mediante algún odio con esa víctima específica, justificado por absurdas consignas patrióticas, religiosas o políticas, en conflictos que -resuélvanse o no- no ejercen ninguna influencia beneficiosa en su entramado vincular cotidiano. Hasta un asesino violador de niños es más humano que este monstruo que arroja una bomba sobre un enemigo abstracto. Uno mata por deseo; el otro mata por matar.En tiempos de paz los hombres igualmente se matan unos a otros, disparándose granadas de virus, de hambre, de pestes emocionales, de intolerancias y de ambiciones, que nada tienen que ver con la defensa de lo territorial. Se disparan balas que no se ven. Se matan entre sí, tratando de no darse cuenta.¿Y qué es matar?Es seguir el impulso que reacciona contra todo aquello que se identifica como obstáculo. Hasta eliminarlo.Reconocer la capacidad de matar -palparla, sentirla, comprobar que existe, adquirir la certeza de esa potencia asesina- nos confirma como humanos, nos provee de energía vital, abre las puertas de la celda de nuestro animal acorralado.El poder del mundo que se nos opone está sustentado en la capacidad de eliminar masivamente a hombres abstractos. Es probable que ni Hitler, ni Bush, ni Einstein, ni Videla hayan matado nunca a nadie: crearon las condiciones o elaboraron el mandato. Delegaban. Ese sistema delegativo nos convierte a todos los seres humanos en víctimas, victimarios y también en cómplices de ese abominable mecanismo de eliminación.El poder personal, en cambio, está basado en la capacidad de provocar una muerte concreta en nuestro entorno circunstancial para quebrar esa conspiración siniestra de asesinatos invisibles y criminales desconocidos.“Sí, matarás”: eso necesita escuchar la voz de sí mismo para reconocer la fuerza de las ganas de vivir intensamente. Sería en verdad nefasto que los hombres tuvieran más miedo de matar que de morir.Morir es bastante sencillo. Matarnos lo hacen todos los días. Sobreviven los que resultan convenientes o los que no se hacen muy visibles al ojo de los gatillos. El mito falaz de aquella primitiva orden de hombres conviviendo caóticamente, sin ley, matándose arbitrariamente en la lucha por el alimento o por la posesión de las hembras, fue creado para sustentar un sistema organizado y racional que provoque sin juzgamiento las matanzas más crueles de la historia humana.Fue la ley la que creó el crimen. La crueldad humana se desarrolló sofisticando sus métodos de destrucción, alimentándose de las raíces corruptas de esa prohibición que al señalarla surge con más fuerza, con la finalidad de concentrar el poder de matar en un sistema de creencias, en un estado, en una casta sacerdotal (llámense religiosos, políticos o militares) que decidiera los motivos de las matanzas.La manada de aquellos viejos y sabios “monos” primitivos sabía administrar con eficacia su violencia.La naturaleza de la vida nos dio el poder de matar y la naturaleza social nos convirtió en asesinos.Sí, matarás.Por dignidad. Por tu amigo. Por tu calle. Por tu amor. Por tu locura. Por el respeto que te debés. Por cazador o por guerrero. Por vengador.O por humillado.Mientras otros cumplen con el deber de matarnos, nosotros tenemos que recuperar el derecho a matarlos.Enrique Symns - "Invitación al abismo"

Friday, May 30, 2008


LA MANSTURBACION COMO EXPERIENCIA ESPIRITUAL

Mgstr. Don Rodrigo Martínez-Andrade

“No somos cuerpos con experiencias espirituales.
Sino espíritus con experiencias corporales”

Thelard de Chardin.

Platón, Plotino y los neo-platónicos, Epicuro, Estoicos y la Escolástica y los cristianos, no separan la Espiritualidad de la Filosofía como lo demuestra Foucault a lo largo de “La Hermenéutica del Sujeto”, donde se plantea que la filosofía en tanto camino de espiritualidad y viceversa, la Espiritualidad como camino filosófico, buscan la verdad, el auto-conocimiento, el cuidado de sí, el conocimiento de la verdad del ser y las verdades de las cosas (H.S.2002. p.190,191). En este sentido pensaríamos buscar la verdad espiritual de la masturbación, no verla sólo como un proceso sexual o un comportamiento individual, tampoco la masturbación desde los preceptos de morales religiosas, donde cristianos, islámicos, judíos y muchas ramas del hinduismo, ven la masturbación como algo pecaminoso.

Hablar de la masturbación como una experiencia física es conocido por la experiencia propia de todos. Hablar de la masturbación como una experiencia metafísica, también es conocido por todos pero de manera inconsciente. En este sentido, veremos la posibilidad de entender la Masturbación como una experiencia físico/metafísica, es decir la Masturbación como experiencia espiritual óntico/ontológica.

La espiritualidad para Foucault es entendida como la “(…) la búsqueda, la práctica, la experiencia por las cuales el sujeto efectúa en sí mismo las transformaciones necesarias para tener acceso a la verdad” (H.S.2002.p.33). Estas verdades filosóficas y espirituales son de/en todos los ámbitos de la vida, en ella está la sexualidad y en ésta la masturbación; por ello pensar si es posible un acceso a la verdad, al sí mismo a través de la masturbación, es un camino posible. Habría que encontrar las formas de entender y efectuar en sí mismo las transformaciones necesarias, habría que vencer algunos lo prejuicios obstaculizantes, habría que buscar e indagar, practicar y reflexionar, crear las experiencias… para tener acceso a la verdad del ser, del ser del si mismo con las técnicas del placer masturbatorio.

El sí mismo es el yo. El sí-mismo-que-es-el-yo, es cada vez y siempre. El sí-mismoque- es-el-yo es múltiple y uno como decían Heráclito, Hegel, Nietzsche, Heidegger y como dice Morin desde la complejidad. El sí-mismo-que-es-el-yo es múltiple y complejo y uno sólo, por ser al mismo tiempo siempre (desde su origen hasta su muerte) sexual/ espiritual/racional/emocional/ sensorial/instintivo/Corporal (bio - electro - químico) /histórico/ social/cultural… y pare de contar las tantas cosas que el sí-mismo-que-es-el-yo es y que se es siempre, que ha sido y que puede llegar a ser.

Tomemos del sí-mismo-que-es-el-yo el cuerpo y el espíritu. Veámoslo en sentido propio de ser cuerpo y espíritu por separado, y de ser una misma unión compuesta por ambos a la vez. Soy cuerpo y soy espíritu. Soy cuerpo y soy el ser, el ser que dirige y vive en/desde/para/con/por su cuerpo. El cuerpo propio como instrumento físico que es y que nos sirve para…; cuerpo en/desde/para/con/por el que vivimos (pues sin él no hay existencia); cuerpo por el que vivimos, en sentido de cuidarlo como meta para prolongar y disfrutar más años de nuestra propia existencia y de los placeres que brinda esta. La masturbación es de ese sí-mismo-que-es-el-yo, es parte de la vida humana, parte instintiva, parte de la sexualidad, parte de ese cuerpo que es propio, mío, que le gusta las sensaciones y emociones agradables, divertidas, recreativas, en sí… cuerpo que le gusta el placer.

La masturbación es corporal pues se realiza en/desde/para/con/por/sobre el cuerpo que se la/se/la realiza. El espíritu es el que opera ese cuerpo, el que le da vida, el que realiza y hace tales o cuales acciones con esta o aquella intención. La masturbación es espiritual en el sentido de que es el ser el que opera ese cuerpo, es el ser el que masturba su cuerpo, es el ser el que se masturba así mismo. Es el ser el que le gusta, el que busca y siente placer, placeres, y en ellos el placer de masturbar, de masturbarse y/o de ser masturbado.

Miedo, ansiedad, soledad entre otros, son signos de un vacío espiritual, de olvido, de no darse atención a sí mismo, de no cuidar de sí, de no satisfacer las necesidades de un sí-mismo-que-es-el-yo que se es cada vez, y que cada vez es propio. Para muchos (como hemos visto y veremos más adelante) la experiencia masturbatoria: Antes, durante o después, puede generar culpabilidad (social, religiosa, o de algún código moral) pero también puede generar miedo, ansiedad, soledad entre otros. Esto es porque como explica Foucault “el sujeto, tal como es, no es capaz de verdad” (H.S.2002.p.33) se necesita un trabajo sobre sí y un auto-eros. Un amor a así mismo, un amor propio para poder abrirse, conocerse y cuidar de sí (H.S.2004.p.34). La espiritualidad para el autor, “postula que es preciso que el sujeto se modifique, se transforme, se desplace, se convierta, en cierta medida y hasta cierto punto, en distinto de sí mismo para tener derecho a ver la verdad” (H.S.2002.p.33) Para vencer ese miedo, esa ansiedad y esa soledad, esa culpabilidad entre otras, generadas por los juicios del masturbador, es necesario conocer lo que postulan acerca de la masturbación: las religiones y códigos morales que se practican o con que se fue criado, formado… y compararlos a las concepciones científicas, sexológicas, entre otras. Para vencer hay proponerse la auto-observación, investigarse, emocional, conductual y racionalmente, hay que buscar nuevas y mejores vías que faciliten el auto-modifique de sí, y la transformación, para alcanzar un sí-mismo-que-es-el-yo distinto de sí mismo espiritual y sexualmente prejuiciado, inmaduro y así abrirse campo a la experiencia espiritual masturbatoria donde es posible tener derecho a ver la verdad del ser, del ser del cuerpo, del cuerpo y por ende del sí-mismo-que-es-el-yo.

El crecimiento espiritual invita al conocimiento y la práctica de sí, al auto-conocimiento, al cuidado de sí. En ese ir conociéndose y experimentándose hasta lograr un buen nivel de desapego o como dice Foucault de desenganche (H.S.2002.p.397), entendido como un aprender a des-prenderse de las pasiones racionales, culturales y corporales inculcadas, es decir, propias. Un reconocer las propias debilidades; desenganche o desapego “(…) con respecto al reconocimiento de sí como elemento divino” (H.S.2002.p.398). La divinidad es una experiencia religiosa, mística, filosófica o personal. Ese camino es el mismo y es otro, dependiendo de las verdades, paradigmas y creencias que maneje cada quien. Tanto en el cuidado de sí foucaultiano como en la posibilidad de aproximarse a la vivencia del sí-mismo-que-es el- yo a través de la masturbación como una experiencia espiritual, hay que atreverse al cuestionamiento de las propias debilidades y los fundamentos morales sociales y religiosos que hermenéuticamente nos componen, que como en las palabras de R. Andrade (2002), como tatuajes nos marcan, los comportamiento socio-psico-sensi-espirituales, y claro está corpo-sexuales.

Todo cambia, todo viene y se va, todo es un transitar. Pero siempre estoy conmigo. Con un Yo diferente, pero mío. Con un cuerpo que cambia pero mío; yo, y mi yo corpóreo. Mi cuerpo que un sus capacidades de sentir emociones y sensaciones también pide, también siente hambre de sí, también pide ser querido, ser tocado, cuerpo que grita, que se conscientiza de sí, que se abre a percibir de sí y del medio, se entona con los estímulos bio/electro/químicos por una parte como el olor a feromonas por ejemplo, y por los estímulos visuales-socio-culturales e instintivos de otros cuerpos y del medio por otra. Estímulos que pueden excitarnos, provocarnos sexualmente, emocionarnos hasta el entusiasmo, hasta ir en búsqueda de sensaciones placenteras, confortantes. Todo cambia pero siempre soy mi sí-mismo-que-es-el-yo propio. La masturbación igual cambia, siempre diferente, pero siempre puede cualquiera masturbarse.

Darse a sí, otorgarse atención a sí-mismo, es posible desde el sí-mismo-que-esel- yo que se es, el ser-cuerpo que se es siempre, desde el sí-mismo-que-es-el-yo como posibilidad de querer, como posibilidad de poder, como posibilidad de tener, es decir: el sí-mismo-que-es-el-yo como posibilidad de querer/poder/tener. En la masturbación se experimentan estos tres estadios uno seguido del otro y en un corto tiempo, el tiempo disfrutado (empleado) en el acto auto-amatorio. El sí-mismo-que-es-el-yo como posibilidad de querer/poder/tener se masturba cuando y porque quiere; juega consigo mismo porque puede y posee cómo (conocimientos, técnicas, espacios, tiempo, recursos de ser necesario); y, se masturba por tener la esperanza de alcanzar placer, auto-placer, amor en el sentido de unión consigo, con el sí-mismo-que-es-el-yo que es.

La espiritualidad propone de ves en cuando ejercitar el alejarse un poco de los límites físicos, sintiéndose libre. Reconociendo al ser. Re-conduciendo al sí-mismo-que es- el-yo que se es. Esta libertad nutre el espíritu. Siempre puedo ser libre si lo quiero, si lo activo dentro de mí. Si me lo creo. Puedo alimentarme con el alimento de la sabiduría, calmar mi razón, mis emociones. En la masturbación puedo sentir libertad, la libertad de amarse así mismo, la libertad de ser cuerpo que se toca, de ser un ser que se disfruta así en tanto cuerpo y en tanto ser, la libertad de conocer y auto-conocerse, de experimentar experiencias tanto estéticas como espirituales, o ambas si me abro y me dispongo a hacerlo.

En el acto de masturbarse podemos pasar por múltiples etapas masturbatorias, que podrían ser entendidas como experiencias espirituales. En la masturbación el/la masturbador/a entran en la metamorfosis de la experiencia de des-identificarse en el sentido ontológico, óntico y de género.

En la masturbación como experiencia se pierde incluso el género en el acto mismo de masturbarse, pues no importa si soy o no soy el o ella; importa el masturbarse. Masturbarse para lograr placer. Cuando alguien se masturba, piensa sexualmente y sensualmente en imágenes y/o recuerdos, propios y/o inventados de estrellas de cine, novelas literarias o de TV , entre otras o todas conjuntamente y variadas. Es sujeto en ese pensar perdiéndose de sí, sujeto que se pierde de sí mismo en el acto de masturbarse. Es anónimo.

Es persona masturbándose y disfrutando de sí, es cuerpo que siente y mente que se deleita de las imágenes mentales. Al masturbarse, el cuerpo y el placer no son de mujer u hombre, son cuerpo universal y placer universal, ni siquiera genitales, es movimiento, caricia, disfrute. Éxtasis.

Podríamos ver la masturbación como una experiencia óntica. El cuerpo que siente y se siente. Cuerpo que como cuerpo busca el placer de sí. Ente contra ente. Ente empoderado. Ente que disfruta su Entidad. En la masturbación como experiencia óptica el ser se des-identifica de su ser, es cuerpo que siente y disfruta; el cuerpo se des-identifica de sí, es cosa, ente, lugar, punto y/o puntos de placer, fuente de placer placentera en sí misma. En la masturbación como experiencia óntica usualmente no hay consciencia de ser el ser que se masturba, sino más bien consciencia y proceso de entenderse en ese instante como cuerpo que siente placer o displacer, como cuerpo que busca insistentemente sentir más placer y más placer. Ente que se masturba. Ente masturbado. Ente que disfruta de su posibilidad, de su instante que transcurre. Ente que se experimenta como ente, en el placer de poder ser ente con la respiración y el corazón agitado. Ente capaz, que instintiva y sensorialmente sabe disfrutar de lo ente. Del placer óntico de masturbarse.

Valdría ver la masturbación como una experiencia ontológica. Una experiencia espiritual. Al masturbarse nos reconocemos como ser que hace, que comanda su cuerpo placenteramente en búsqueda de placer. Ser que se masturba, o que es masturbado o masturba a otro ser. En la experiencia masturbatoria se puede experimentar la multiplicidad de lo que se es un sí-mismo-que-es-el-yo masturbatorio, que disfruta de lo sexual/espiritual/racional/emocional/sensorial/ instintivo/corporal (bio - electro - químico) /histórico/social/cultural en ese mismo instante que transcurre en el placer. Al masturbarse hay la posibilidad de trascenderse, de entenderse en tanto ser que disfruta, ser que se estima, ser que se deleita en el placer de ser acto y posibilidad de auto-placer. Ser placer que es siendo. No hay cuerpo, el cuerpo es sólo instrumento para sentir placer, pero el placer que se siente es más poderoso que la acción misma de generarse placer. El ser que se masturba se place de sí. No de su sexualidad. No de la masturbación. Se place de reconocer que siente, que se siente bien. Que transmite y muestra su placer que le es.

En la masturbación como una experiencia espiritual en la que se puede vivir la experiencia de des-identificarse en el sentido de género y cuerpo. El ser se aproxima así. Es su instante que transcurre como la música que de sí sale. Es ser que emite sonidos y frases. Ser que piensa, ser que se confunde con otros seres. Ser mental que no ve lo real o lo fantasioso, solo siente, es y no es, se deleita en el auto-placer. Ser en el sentimiento de ser por ese instante fuente de placer. Ser que siendo es su ser masturbador, su ser masturbante, su ser masturbado.

No toda masturbación busca el orgasmo. Pero en el acto de masturbarse podríamos alcanzarlo. En el orgasmos nos des-identificamos en el mismo instante del género, del cuerpo, incluso del yo. Es el ser el sí-mismo-que-es-el-yo, el que se conmociona, el que se estremece, el que sacude y se sacude en el orgasmo. En cualquier acto sexual el orgasmo es una experiencia óntico/ontológica. Ejemplo en el orgasmo masturbatorio, donde el cuerpo se pierde de sí, se contrae y expande, se eriza, se colma y se descarga. En el orgasmo no se es ni siquiera cuerpo, se es instante, se es presente, se es ajetreo y luego relajación. En el orgasmo ya no importa el ser, se es placer; no importa el género, se es placer; no importa ni siquiera el cuerpo, se es placer. En el orgasmo el sí-mismo-que-es-el-yo es placer. En el orgasmo soy placer. Placer placentero y masturbado.

Referencias Bibliográficas:
Alzuru, P. (2006). Hermenéutica del Sujeto. Doctorado de Filosofía. ULA. Apuntes de clases del autor.
Andrade, R. (2003). Aprender a Desaprender. Tesis Doctoral. Panamá. UNIEDPA
Foucault, M. (2002). La Hermenéutica del Sujeto. (H.S.). Fondo de Cultura Económica. México

Wednesday, September 20, 2006

Uno de Samuel Beckett

Bebe solo
bufa quema fornica revienta solo
como antes
los ausentes están muertos los presentes apestan
saca tus ojos vuélvelos hacia los juncos
se enojen o los perezosos
no vale la pena está el viento
y el insomnio